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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Caerse sin porrazos.

En esas andaba el mundo, cuando yo me caía. En esas cosas, en la Navidad, los festejos, los niños terminando la escuela, las fiestas, los cumpleaños. Todas esas cosas mientras yo me caía.
Un avión me trajo sonrisas enormes, mi segunda mamá que volvió de visita, ese abrazo en ese olor conocido, su acento modificado, sus ganas de hablar, de contar, su "Olivia, me acordaba tanto de vos cuando..." Y las ganas de abrazarla fuerte para retenerla más tiempo.
Pero a la vez la necesidad de que compartiera con su familia, con su gente, aunque quisiera acapararla para mí, que estuviera bancando mi histeria en esta época de finales y entregas como lo supo hacer, que llamara al piso "la mesa grande", que me cambiara las tazas de café, que me consintiera con las cosas que no me hace mi mamá.
Y yo me caía. Pero no un porrazo... me caía un poco pese a la gente que me arranca las sonrisas en este mes tan raro. Me caía de a poquito, como los niños cuando se escurren lentamente en las sillas altas. Me caía y aunque el cansancio parece dominar todo, hay quienes me dan la mano, desde la distancia o volviendo, desde el teléfono o un abrazo prolongado después de dos años...
Y creo que acaba esta semana y me levanto para sonreír por mucho tiempo más.
Espero.

viernes, 4 de diciembre de 2009

deporte extremo.

(hablando de la loca)
JM: Igual conmigo fue divina, salvo cuando salimos de noche
O: yo quisiera cualquier cosa menos que sea 'divina' conmigo
JM: ok, igual no estoy para odiar gente...
O: ...como yo hoy...
JM: pero yo no hice nada para que me odiaras, no?
O: por ahora no, pero en cualquier momento podés hacer algo por lo que te odie hoy, estoy segura.
JM: jajaja, eso me encanta de vos
O: qué? que odio a la gente efímeramente por cualquier cosa?
JM: sos como...
O: ...una neurótica, bipolar?
JM: relacionarse contigo es un deporte extremo emocional.
O: jajajajaja
JM: ...
O: ...


(eso, una torta conocida que odié -ojo, todo bien con las tortas, esa mina hoy me sacó de quicio, nomás- una bizarrísima performance medieval y una hermosa cantante, fueron el espectáculo del bar-de-los-jueves de hoy)

lunes, 30 de noviembre de 2009

Los viajes no-hechos

"Despertamos con el aroma del té"
Coiffeur - Cataratas


Los viajes no hechos son una piedrita en el zapato. A veces con un gusto agridulce y algo de miedo, la recompensa después del esfuerzo. Otras tantas veces son nomás una foto mental de cosas planeadas con futuro totalmente incierto... porque así también está bueno vivir, en un cúmulo de posibilidades.

Se entusiasmó con planes ajenos, al principio, que luego fue convirtiendo en propios. Soñó con ese retiro, aislamiento, que le permitiera escribir. Los días fríos, la nieve, los paisajes sureños, el tiempo a disposición de cualquier posterior capricho. Todo el espacio y el tiempo del mundo para sus costumbres de horarios absurdos.

La compañía nunca fue un problema, el capricho pronosticaba el viaje a pesar de tener o no compañía, de que esta fuera de cualquier tipo, cercana o no, hombre o mujer y que incluso la dejaran sola y magnífica, brillando contra la nieve o recortada contra la luz crepuscular de alguna ventana.

El sur la esperaba como a una parienta de regreso. La chimenea con el humo azaroso de un fuego reconfortante y el té... siempre el té.
Despertar entre las sábanas-sueño, entre las sábanas-pierna u ombligo, con cualquier luz, no necesariamente la de la mañana. Despertar con el aroma del té y ser anónimamente feliz. Entera y limpia, una hoja en blanco, como las que seguramente tendría cada día para escribir.

El viaje no-hecho implicaba una rutina, una especie de ritual provisorio, que no consistía, sin embargo, en seguir siempre los mismos pasos sino, por más contradictorio que sonara, elegir cada actividad según el impulso del momento. Caminatas y fotografías, comidas con aromas penetrantes, bebidas calientes, películas, pizza... y el obligado espacio del día para poner todos sus pensamientos, procesos y percepciones por escrito, cosa que era, en definitiva, el objetivo que hacía de germen aunque luego los motivos se bifurcaran a su antojo.

Y todo, todo, colgando con palillos de una cuerda en medio de sus ratos libres, sus vagabundeos por rincones de la mente.
Y todo, todo, convirtiéndose de a poco en certezas a medias...
Y casi, casi todo, encontrando una mano que también quería estar a contraluz en cualquier crepúsculo del sur. Probando té y sonidos, acurrucándose de insomnio entre sus celebraciones ingenuas con olor a menta.






"los alguaciles silban lento... y yo me voy"

sábado, 14 de noviembre de 2009

Conversaciones en paralelo.

- No quiero perder el tiempo
- Si no tenés más nada que hacer ni nadie con quién hacerlo.
- Pero igual , no tengo ganas de perder el tiempo que bien puedo emplear...
- En qué?
- En hacer las cosas bien.
- Ahhh... porque hay una forma, capaz, de hacer las cosas bien - ella siempre tan irónica.
- Bueno, bien para mí. No pido nada, pero parece que por no pedir, no tengo nada, tampoco.
- Hay que ser demandante, darling. Además sí pedís, sólo que no a las personas correctas.
- Puede ser.


Llega sorpresivo mensaje de chico-sorpresa (valga la redundancia):
Con qué me tentás si te digo que cruzo el charco?


Respuesta:
Necesito tentarlo? Acá está el Medio y Miedo sin abrir ;)... (lo de miedo es a propósito, no es mi dislexia)


Otro mensaje:
Perfecto. Medio y miedo y sus manitos fabricando una ranita.


Respuesta:
Primero cumpla sus promesas, luego veremos qué pasa con las mías


Muestro el mensaje.
- Ves? pedís a las personas equivocadas!
- Pero yo no pedí nada!
- Igual! hacete cargo... qué pensás hacer?
- Nada, perder el celular, no responder mails o salir de la ciudad.
- Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego.
- Diente por diente y todos tomaremos sopa...


Nos reímos. Nada puede terminar mal en nuestras conversaciones desquiciadas. Lil' sis me gana siempre por goleada, hace lo que yo jamás hice a su edad, se arriesga en las cosas que yo jamás me hubiera arriesgado. Pero me dice que envidia mi suerte. Y no la entiendo.


- No te entiendo, O, qué es lo que querés?
- No sé exactamente, pero algo que se parezca a una tarde de picnic con mucho sol en un parque bien grande, comiendo fruta y tortas caseras, tirándonos a dormir al sol.
- Ehhh... lo qué?
- Es una gran metáfora, pedazo de una boluda!
- Por eso estás sola, porque nadie entiende tus metáforas.


Y nos reímos. Aunque yo no tanto.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Asignaturas.

Yo no sé nada de física cuántica. Vos no sabés nada de poesía.
Qué más da... si acá lo que importa es la química.

lunes, 19 de octubre de 2009

Vicio.

Soy una tipa sanita, no fumo, tomo moderadamente y, aunque no hago ejercicio más que correr el bondi de vez en cuando, me considero sanita. Pero tengo alguno que otro vicio. Las infusiones es uno, el café, sobre todo, el té... y trasnochar.
Es cierto que mi mejor momento para trabajar es la noche, mi casa está en paz, todo parece más tranquilo y mis horarios familiares así disponen que todo sea mejor a la noche, pero además de esto, trasnochar me es casi indispensable, me gusta, mucho. Trabajo, aprovecho el tiempo, pero también boludeo algunas veces, hablo con otros trasnochadores, escribo, escucho música...

Las cosas a veces amenazan con torcerse, pero así como por días me ataca estar contra el mundo, por algunos momentos siento que las cosas se vuelven a acomodar en su sitio, las pequeñas seguridades de siempre parecen retornar y los viernes tienen sentido, las madrugadas tienen un nuevo sabor. De pronto vuelven las risas, los verbos inventados, las canciones que cantamos con voces tipográficas. Hablar como si la última vez hubiese sido ayer, como si todo el mar que nos hundió por meses hubiera sido nomás una ola inofensiva de apenas unos segundos. Saber qué va a decir la otra sin verle la cara, no poder ocultar nada, tener que resumir tanta vida en tan poco tiempo.

Y comprender, o aceptar, sus silencios como consecuencia de una nueva felicidad. Y esperar que me llegue también, algún día, esa paz de abrazos y besos que no se vayan nunca más de mi lado. Pero mientras, saber que los planes no acaban, que las vidas están entrelazadas porque los cimientos son buenos y no los tiró la tormenta. Retornar, como de un viaje forzoso, a esa costumbre que tuvimos siempre de trasnochar y que tan bien nos sale.
Espero haya vuelto para quedarse, que sigamos inventando palabras y planeando viajes estrafalarios, convidando a la suerte con nuestras risas de bares y canciones a los gritos por ciudades que no nos pertenecen.

Y trasnochando, cuando no queden más almas que nos banquen el calor de la madrugada y se apaguen todas las luces del barrio. Trasnochando por vicio, por costumbre, porque parece estar grabado en nuestros nombres que riman uno con el otro, por ser nosotras lo que nosotras quisimos más allá de todo. Y los de afuera... de palo.


"Winter, spring, summer or fall..."


domingo, 11 de octubre de 2009

La bicicleta

Me daba miedo y no quería probar. Entonces comencé con la bici con rueditas. Fantástico, las carreras se hacían hasta un tanto divertidas. Llegó el tiempo de sacarle las rueditas y pedalear manteniendo el equilibrio.
Hasta que llegó el porrazo. Duro, doliente, humillante.
Y no me quise subir más.