lunes, 22 de febrero de 2010

Random

Olivia pensaba en lo loco de...

...cómo las vidas de dos personas a veces se cruzan una fracción de segundo, un tiempo, un par de días, explota el mundo de nuevo, polvo de estrellas y luego, se vuelve a ser vidas separadas, ojos para diferentes calles y diferentes paisajes.

...cómo a veces uno recuerda caras de desconocidos. Es increíble, pero es cierto, lo ha comprobado. Además se lo ha revelado La novela luminosa, de Levrero, que leyó en el verano. No dice exactamente eso, pero Olivia cree que esa observación y tantas otras, se han dado a raíz de su lectura.

...cómo a veces se dan sucesos interconectados, de uno se deriva el otro y luego todo vuelve como si fuera parte de un círculo... todo vuelve al punto de inicio. Y una siente que eso, eso, justamente eso, tiene que ser una señal.

...estar en un bar y escuchar (en vivo, todavía) la banda sonora de ese momento que una está viviendo. La canción perfecta. Y entonces dar el abrazo apropiado, hacer las paces, sonreír y mirar hacia el piso de abajo, a los músicos, agradecerles con la mirada.

...describir un beso como un diálogo. No poder explicarlo pero saber, tener la firme certeza de que fue así. Aunque la otra parte no pueda ya dar su opinión al respecto.

lunes, 15 de febrero de 2010

El chaplin de la semana...

... como dice Enriqueta, es el domingo. Ese día que puede ser alegre, después riste, después alegre, después triste...
Desde que leímos esa tira juntos con buenamigo, siempre le decimos así a este día. Pero hacía tiempo no lo recordaba.
Hoy llegué después de un finde genial acampando bajo lluvia, mosquitos, espectáculos bizarros (de odaliscas y música tropical... algo inolvidable), arañas gigantes, ir al baño en los yuyos, comer tortas fritas (hechas por amigos hermosos que se levantaron temprano para que las tuviéramos al desayuno) a la mañana, sentirme protegida por mis amigos enormes y un tanto gruñones (solo en apariencia), ser la pequeña, caminar largas horas en busca de alimento, soportar el viento post-tormenta con la arena golpeando... ufff, la vuelta. Como si hubiese pasado una semana y no dos días.
Y volví a instalarme donde siempre (donde la semana pasada pasé 3 días sin dormir por culpa de la facultad) y pensar en que hoy es el chaplin de la semana. Poner el random y escuchar a Elliot Smith. Sacar el random, dejarlo empapar del todo este día con esa melancolía atroz.
Recordar la peli de la semana pasada en aquel cine, la función a la que entramos de garrón, su dedo tocándome el brazo como un niño impaciente, susurrándome como si estuviera a punto de gritar: "escuchá, Elliot Smith!", mientras la peli dibujaba esa melancolía de la canción.

Y leer ciertas cosas se parece a hojear un viejo álbum de fotos. Fotos recientes, más que nada, pero parte del pasado. Mirarlas con distancia pero con ternura, sabiendo que las cosas que no funcionan de una forma, con voluntad, podrían funcionar de otra, pero a veces escasea voluntad...
Mirar todo con la ternura frágil del domingo que puede, como si nada, trocar en tristeza.
Seguir escuchando a Elliot Smith, sintiendo en los huesos el frío a pesar de los treinta grados de afuera...


Sometimes i feel like only a cold still life
Only a frozen still life
that fell down here to lay beside you


martes, 9 de febrero de 2010

lo malo...

... de crecer es que siempre hay alguien que te dice: pero la vida es así! recién estás aprendiendo, eso te va a pasar siempre!

y a mí qué?

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ser un hermoso(?) lío

Olivia está desaparecida por muchas razones. Primero, porque se fue de vacaciones, la primerita semana de enero, sola por ahí, con amiguetes de tierras extranjeras, a bizarrearla en otra ciudad.
Luego con la familia a la playa, donde leyó muchísimo, caminó por la playa, respiró el mar hasta que se le llenaron los pulmones, se rió con lil' sis y el resto de la flia hasta que le dolió la panza, caminó mucho, se quemó con el sol... y volvió.
Pero Olivia ha hecho mucho lío... desde acá, desde el silencio, desde las palabras, desde todo... y no sabe si volverá al régimen anterior del blog. Por ahora se toma un descansito, sigue visitando blogs amigos, pero un poco más al margen.
Este año que recién comienza amenaza con volarle el rancho, con ser difícil y lleno de cosas nuevas, quizás merezcan ser contadas por acá, quizás no.
Resumiendo algunas cosas, se reencontró con eltipoperfecto en una noche extremadamente calurosa, fue como si un caminón de pasado la pasara por encima, pero fue una noche genial, parte de un viaje, reafirmando la certeza de que a veces querer vale la pena solo por eso, por querer al otro en un "dar es dar" desinteresado. Eltipoperfecto sigue siendo inalcanzable e increíble, pero la abriga en una amistad alegre y llena de cariño.
Chico-sorpresa reclamó que hubiera estado cerca de su morada y no hubiera pasado a decir "hola". La historia es tan vieja y a Olivia le importa tan poco que le pidió disculpas, inventó excusas y lo trató de buena manera. Chico-sorpresa, como era de esperarse, requería favores (del todo decentes, aclaro) y Olivia se mostró solícita al respecto.
Sigue su buenamigo protagonista de nuevas andanzas que no son más que diversión o seriedad, en una amistad que crece cada vez más y se va normalizando. Siguen las historias fugaces que caracterizan su vida amorosa, siguen los cuestionamientos sobre la carrera, la profesión y la terrible inseguridad que no puede despegarse de su piel. Poco ha cambiado efectivamente con la nueva decena.
No es una despedida definitiva definitoria, pero sí un hasta pronto, hasta cuando le den ganas de reaparecer con las pilas de siempre.

Quererla es un trabajo bastante malo, como ya lo han comprobado tantos. Pero gracias igual a los que siguen por ahí.

No-adios!

martes, 12 de enero de 2010

La relatividad y esas cosas...

Me visto de amarillo como pienso que te va a gustar.
Amarillo para bailar un día que puede ser toda la vida. Porque toda la vida es ahora. Y si no, cuándo? Es lo bueno que tiene la paciencia. Ahora puede ser tantas veces en tantos otros lugares, mientras el reloj escuche...
Me visto y me desvisto en amarillo. Ahora, que es después y siempre.

martes, 29 de diciembre de 2009

Exhausta pero contenta

Estoy un poco cansadita de todo. El 2009 me ha dejado de cama.
El lunes a la tarde-noche me pasó a buscar buenamigo en auto por mi casa y pasé en vela toda la noche ayudándolo para una entrega. Después de una cena en que me comí todo (no había almorzado y se ve que me acordé al momento de la cena) tomamos té, dibujamos, tomamos té, dibujamos más, seguimos tomando té y dibujando hasta que nos caíamos sobre las hojas. Después seguimos con mate, seguí dibujando, pintando, organizándole láminas y explotando mi creatividad poque estaba muuuy en el horno. En parte me enojé un poco (aunque no lo dije) porque no esperaba que estuviera tan en el horno y prácticamente hicimos todo de 0 un día antes de la entrega.
Como a las 5 se despertó su pequeño hermano que me ayudó a entretenerme y no dormirme, aprontamos café y seguimos dibujando, pintando, en la interminable tarea.
Amaneció, seguimos, se levantaron todos, se fueron a trabajar, seguimos.
Como a las 10 me tomé un taxi para volver. El tachero era re buena onda. Me preguntó por dónde quería ir y mi cerebro dijo la ruta archiconocida de avenidas. El tipo me sugirió un camino alternativo y lo acepté con gusto porque lo estimé más directo, luego me dijo: "te molesta si desayuno?", "no, para nada", le contesté, pensando que, aunque me había caído simpático, no le bancaría que me diera conversación. "No querés un bizcochito?" me dijo mostrándome la bolsa. Sonreí y agradecí, negándome pero pensando que había tenido suerte de volver con alguien que no potenciara la mala onda del cansancio.
Llegué y no pude dormirme en seguida. Recién al mediodía caí rendida en la cama, advirtiéndole a mi hermana pequeña que me despertara solamente si algo se incendiaba, había un terremoto o si se acababa el mundo (se ve que no comprendió porque vino a pedirme que le encontrara la punta a un rollo de cinta adhesiva).
Me levanté a las 7 y media y me di el baño del siglo. Todavía estaba cansada, pero venían amigos a cenar así que tuve que armarme de energía sacada de quién sabe dónde.
Podría contar mil cosas de la noche. Estábamos todos muertos, con sueño y cansados del año, pero nos divertimos montones, comimos hasta reventar, nos sacamos fotos, brindamos, jugamos con mi pequeña hermana, disfrutamos el fresco de la noche, contamos chistes, recordamos viejos tiempos, etc. Todas esas cosas que uno hace entre amigos.
Pero sigo muerta. No he recuperado el sueño aún.
El 2009 me agotó, pero espero el nuevo año con una sonrisa enorme, muchas muchas muchas ganas de que todo empiece otra vez, de que vengan a mí tantos planes y tantas cosas que mi ansiedad está pidiendo a gritos.
Feliz, feliz, feliz. Que el 2010 los encuentre bien.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Oh! se viste de rojo


FELIZ NAVIDAD A TODOS DE OLIVIA!!!

que la pasen bomba! por mi parte, fue una navidad de tipa amarga, pero porque yo soy así y me la banco. No hice gran cosa pero la pasé lo más bien.

Besos para todos. No voy a putear como quiere eve, ni a contar mis histeriqueadas (aunque las hubo en esta navidad) porque me siento bien, hago cuentas regresivas y se viene el verano, la parte más disfruable del año.

^^

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El sueño puede esperar...

...obviamente. Más cuando se trata de verles las caras a ellas, que no veo hace siglos y que si no era en ese momento, quizá hasta el año que viene vaya a saber cuándo. Allá me fui, desatendí la invitación de buenamigo de llamarlo en cuanto saliera de clase y me fui con ellas, que me esperaban con sus historias de siempre, su ingenuidad y sus emociones desbordantes.
La cocina de Majo, cuartel general de todas nuestras confesiones, tristezas, desamores, alegrías, bromas inocentes, juegos (muchos), primos, soledades compartidas... una vez más nos acompañó esa noche.
Pareciera que siempre jugamos al juego de "gana la que tenga la vida más desgraciada", pero esta vez, en lugar de cambiar el juego y contar todas las cosas por las que sonrío últimamente, seguí en mi rol de soy una más de las desgraciadas de siempre y me río de ello, como solemos hacer.
Mi verborragia se impone y cuento las millones de anécdotas que no he contado en las últimas semanas. Lil' sis y sus aventuras, las novedades sobre buenamigo (y aguantar, sin tener ganas, los millones de comentarios y conjeturas, para los que hago, por fin, oídos sordos), las novedades de la facultad, trabajo, familia, etc.
Y la hora y tanto que me bancan en el fresco de la noche, mientras los ómnibus no pasan.
Y la llamada telefónica que me acompaña en el caminar para procurarnos la cena, que me arranca de un letargo extraño, me hace sentir hasta un poquito culpable por haber ido, esa noche, a representar un viejo papel.
Y las veintipico de horas sin dormir que me acompañan ya sin importarme demasiado.
Pero sonrío. Yo dije, esta semana sonrío.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Me and MR Jones

Noche larga y la impotencia de no poder responder ningún sms, y extrañar, y querer teletransportarme a la luna.
Un ómnibus que nos encuentra cantando a la ida, desafinando al máximo, esa canción en que ambas coincidios: no seríamos las mismas sin Janis y Little girl blue.
Las esperas, los guiños, la migraña, las historias bizarras, el reggae, el calor.
Noche larga, la vuelta al amanecer. La ida y la vuelta perdidas en esa canción sexy que nos anuncia a ambas por igual: We gotta thing going on ♪


miércoles, 16 de diciembre de 2009

Caerse sin porrazos.

En esas andaba el mundo, cuando yo me caía. En esas cosas, en la Navidad, los festejos, los niños terminando la escuela, las fiestas, los cumpleaños. Todas esas cosas mientras yo me caía.
Un avión me trajo sonrisas enormes, mi segunda mamá que volvió de visita, ese abrazo en ese olor conocido, su acento modificado, sus ganas de hablar, de contar, su "Olivia, me acordaba tanto de vos cuando..." Y las ganas de abrazarla fuerte para retenerla más tiempo.
Pero a la vez la necesidad de que compartiera con su familia, con su gente, aunque quisiera acapararla para mí, que estuviera bancando mi histeria en esta época de finales y entregas como lo supo hacer, que llamara al piso "la mesa grande", que me cambiara las tazas de café, que me consintiera con las cosas que no me hace mi mamá.
Y yo me caía. Pero no un porrazo... me caía un poco pese a la gente que me arranca las sonrisas en este mes tan raro. Me caía de a poquito, como los niños cuando se escurren lentamente en las sillas altas. Me caía y aunque el cansancio parece dominar todo, hay quienes me dan la mano, desde la distancia o volviendo, desde el teléfono o un abrazo prolongado después de dos años...
Y creo que acaba esta semana y me levanto para sonreír por mucho tiempo más.
Espero.